Ante esto, los partidos políticos democráticos mantienen prudencia, y las primeras voces advierten que este gesto es insuficiente, ya que lo que se espera de los terroristas es su desaparición, no un tiempo muerto.
Es más, comienza a circular la idea de que todo esto no es más que una estrategia para colocarse en las listas electorales de las próximas elecciones municipales y forales.
Lo cierto es que la banda terrorista está más debilitada que nunca, gracias, entre otras cosas, a la magnífica labor ejercida por el Ministerio del Interior, con Rubalcaba a la cabeza (persona mejor valorada del PSOE por los ciudadanos según las encuestas). Quien, ante esta noticia, afirmaba esta mañana que la actividad contra ETA seguirá siendo la misma que hasta ahora. Rotundidad.
Mientras, el Partido Popular continúa con su habitual doble discurso. Así, Basagoiti afirma que "no hace falta la suspensión de las acciones violentas de ETA, sino que hay que acabar con la banda terrorista". Discurso contundente en la corriente del propio del Gobierno. Por otro lado, Jaime Mayor Oreja, doble moralista por excelencia, insiste en que ETA y el Gobierno de Zapatero son cómplices, y que el "siguiente paso será la presencia de la organización terrorista en ayuntamientos e instituciones".
El tiempo de las treguas pasó. El mensaje común de todos los partidos políticos debe ser unánime y contundente, basado en la prudencia y la impunidad: el terrorismo debe desaparecer incondicionalmente. Cerrojazo a la violencia.
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