La democracia política no basta, falta la democracia económica y social. Salvador Allende.
Los pequeños gestos producen grandes cambios.
jueves, 29 de julio de 2010
Vacaciones.
Me dispongo a comunicarles, posibles lectores, que esta misma madrugada salgo de viaje dirección a Cantabria para gozar de unos días de vacaciones. Lo sé. No llevo ni una semana con el blog y ya me estoy escaqueando de crear nuevas entradas. Pero lejos de distanciarme de ésta mi reciente tarea, mi idea es seguir reuniendo ideas y textos para publicarlos lo más recientemente posible. Además, mucho empeño hay que poner hoy día para ir a un sitio donde no haya acceso a internet, por lo que intentaré seguir con este humilde oficio desde la lejanía. Sin más, perdonen las molestias. Y alegren esas caras, que no es el fin del mundo.
martes, 27 de julio de 2010
El mercado, caballo ganador.
Durante este curso académico pasado, con motivo de una de las asignaturas de la carrera universitaria que estoy cursando, tuve la oportunidad de leer un libro sumamente interesante y didáctico: "La responsabilidad social de las empresas en un mundo global", de G. Perdiguero.
El libro trata el tema de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de una manera profunda y detallada, elaborando además, una sobresaliente descripción de las diferentes estapas históricas que ha ido sufriendo la entidad empresarial a lo largo de los siglos. Algo que es de gran utilidad para entender un poco mejor cómo funcionan las cosas hoy día.
Un pequeño esquema de este argumento sería el siguiente: Durante la última etapa del siglo XVIII hasta mediados del siglo XX, la empresa era un espacio de explotación, de violencia, de conflictos, exclusiones, codicia y abusos de poder. El bienestar social importaba poco, nadie se hacía cargo de ello, ni el Estado, ni mucho menos la empresa.
Con el comienzo de los años 70, el rechazo popular hacia lo empresarial se torna poco a poco en aceptación, debido a una serie de circunstancias (el Estado cada vez tiene menos capacidad de actuación, incremento de la exclusión social, los ciudadanos demandan una acción social, etc). Hasta el punto de que en los años 80 la empresa es admirada y reconocida como una institución deslumbrante. En contraposición, la visión del Estado cayó de manera vertiginosa. La empresa, desde este momento, se esperaba que actuara mejorando la actuación pública (del Estado). Pero a la población del momento se les olvidó una cosilla: el principal fin de la empresa es obtener beneficios. El lucro.
Así que, lejos de mejorar la situación, la globalización económica desembocó en una mayor desigualdad y exclusión social.
Los años 90, por su parte, estuvieron marcados por la codicia, el interés individual, la libertad de enriquecerse sin límites...lo cual sólo beneficiaba a una minoría. Fue entonces cuando se produjo la crisis económica de 1997/8, en la que cayeron los valores de confianza de las empresas (creciente desconfianza). Es decir, la población civil se dio cuenta de que aquello no era lo que les habrían prometido.
Es en este momento cuando, siguiendo los procesos racinales lógicos, la sociedad civil debería de haber actuado contra el sistema empresarial (se hizo pero no lo suficiente). En cambio, la empresa, viéndolas venir, se sacó un conejo del sombrero: la RSC.
Y después de esta descripción histórica viene la gran pregunta: ¿Qué es RSC? Pues, basicamente, un cuento chino. Eso sí, muy útil para la empresa. Es un maquillaje estupendo para tapar los defectos empresariales a ojos de la sociedad civil. Pero tras este maquillaje siguen comentiéndose los mismos actos que antaño.
Y todo sigue igual. Desde los ochenta, el capital se encuentra situado por encima de los social, eso sí, pasando etapas difíciles (los ya nombrados 1997/8) que fueron superadas cómodamente.
La conclusión, por tanto, está servida en bandeja de plata. La representación del capital es la empresa; y la representación social es el Estado. La empresa domina al Estado.
¿Se entiende mejor ahora? Quizás con un ejemplo actual se entienda mejor: La crisis económica actual. El mercado (capital, empresas...está todo en el mismo saco), debido a sus excesos ha rebosado. Y el encargado de limpiar la sustancia rebosante es el Estado. Recordemos: Capital sobre social. Y una vez que el Estado le presta ayuda al Mercado, resulta que éste último tiene la capicidad de calificar (poner nota) a la ayuda que le hemos prestado.
Lo dicho, caballo ganador.
El libro trata el tema de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de una manera profunda y detallada, elaborando además, una sobresaliente descripción de las diferentes estapas históricas que ha ido sufriendo la entidad empresarial a lo largo de los siglos. Algo que es de gran utilidad para entender un poco mejor cómo funcionan las cosas hoy día.
Un pequeño esquema de este argumento sería el siguiente: Durante la última etapa del siglo XVIII hasta mediados del siglo XX, la empresa era un espacio de explotación, de violencia, de conflictos, exclusiones, codicia y abusos de poder. El bienestar social importaba poco, nadie se hacía cargo de ello, ni el Estado, ni mucho menos la empresa.
Con el comienzo de los años 70, el rechazo popular hacia lo empresarial se torna poco a poco en aceptación, debido a una serie de circunstancias (el Estado cada vez tiene menos capacidad de actuación, incremento de la exclusión social, los ciudadanos demandan una acción social, etc). Hasta el punto de que en los años 80 la empresa es admirada y reconocida como una institución deslumbrante. En contraposición, la visión del Estado cayó de manera vertiginosa. La empresa, desde este momento, se esperaba que actuara mejorando la actuación pública (del Estado). Pero a la población del momento se les olvidó una cosilla: el principal fin de la empresa es obtener beneficios. El lucro.
Así que, lejos de mejorar la situación, la globalización económica desembocó en una mayor desigualdad y exclusión social.
Los años 90, por su parte, estuvieron marcados por la codicia, el interés individual, la libertad de enriquecerse sin límites...lo cual sólo beneficiaba a una minoría. Fue entonces cuando se produjo la crisis económica de 1997/8, en la que cayeron los valores de confianza de las empresas (creciente desconfianza). Es decir, la población civil se dio cuenta de que aquello no era lo que les habrían prometido.
Es en este momento cuando, siguiendo los procesos racinales lógicos, la sociedad civil debería de haber actuado contra el sistema empresarial (se hizo pero no lo suficiente). En cambio, la empresa, viéndolas venir, se sacó un conejo del sombrero: la RSC.
Y después de esta descripción histórica viene la gran pregunta: ¿Qué es RSC? Pues, basicamente, un cuento chino. Eso sí, muy útil para la empresa. Es un maquillaje estupendo para tapar los defectos empresariales a ojos de la sociedad civil. Pero tras este maquillaje siguen comentiéndose los mismos actos que antaño.
Y todo sigue igual. Desde los ochenta, el capital se encuentra situado por encima de los social, eso sí, pasando etapas difíciles (los ya nombrados 1997/8) que fueron superadas cómodamente.
La conclusión, por tanto, está servida en bandeja de plata. La representación del capital es la empresa; y la representación social es el Estado. La empresa domina al Estado.
¿Se entiende mejor ahora? Quizás con un ejemplo actual se entienda mejor: La crisis económica actual. El mercado (capital, empresas...está todo en el mismo saco), debido a sus excesos ha rebosado. Y el encargado de limpiar la sustancia rebosante es el Estado. Recordemos: Capital sobre social. Y una vez que el Estado le presta ayuda al Mercado, resulta que éste último tiene la capicidad de calificar (poner nota) a la ayuda que le hemos prestado.
Lo dicho, caballo ganador.
lunes, 19 de julio de 2010
Bienvenida.
Con motivo de la cración de este nuevo espacio en la red, debo darles a ustedes, posibles lectores, la bienvenida al "Atajo hacia ítaca". Pero también debo darme la bienvenida a mí mismo, puesto que soy nuevo en esto, y no estoy muy seguro de que pueda superar mis propias expectativas. Qué le vamos a hacer, uno es muy exigente consigo mismo. En cualquier caso, espero que este rinconcito digital nos resulte interesante, cómodo, aclarador y ameno a ambos. A ustedes y a mí. Sin ustedes no serviría de nada mantener esto en pie. Y sin mí esto no se mantiene. Lo dicho, bienvenidos.
El objetivo marcado no es otro que ofrecer una imagen de la realidad que nos rodea un tanto distinta a la que nos muestran los telediarios. Mostrar verdades ocultas o no, que requieran ver más luz que la que les proporcionan los medios informativos. Porque, detrás del ocio, de la información rígida, y de lo establecido por las figuras abanderadas, se encuentran, aún a penas sin estrenar, las sensaciones libertinas y racionales. La verdad, la verdadera justicia y la verdadera libertad.
En ésta, mi primera publicación, deseo compartir una reflexión particular y muy pensada sobre el estado de ánimo que presentaba mi figura en un día gris cualquiera.
" Ultimamente ando muy cansado. Apenas nada me llama la atención. Quizás me agoten los discursos sinplistas, quién sabe. Quizás me agota ver que en el Valle de Hebrón hace ya tiempo que no crecen los olivos, sino hongos maquillados con sangre indefensa.
Quizás sea el contemplar nuevamente el escandaloso parricidio a sangre fría ejercido por los mercados. Observar cómo, en lugar de tener miedo al miedo, nos valemos de él como coartada.
Se muestran mis ojos como platos al ver, con escrúpulo, cómo crece un sediento populismo, enarbolando la bandera de la razón.
El ojo por ojo como himno ideológico. Y así estamos: ciegos.
Ya lo dijo Cassandra: No somos más libres."
El objetivo marcado no es otro que ofrecer una imagen de la realidad que nos rodea un tanto distinta a la que nos muestran los telediarios. Mostrar verdades ocultas o no, que requieran ver más luz que la que les proporcionan los medios informativos. Porque, detrás del ocio, de la información rígida, y de lo establecido por las figuras abanderadas, se encuentran, aún a penas sin estrenar, las sensaciones libertinas y racionales. La verdad, la verdadera justicia y la verdadera libertad.
En ésta, mi primera publicación, deseo compartir una reflexión particular y muy pensada sobre el estado de ánimo que presentaba mi figura en un día gris cualquiera.
" Ultimamente ando muy cansado. Apenas nada me llama la atención. Quizás me agoten los discursos sinplistas, quién sabe. Quizás me agota ver que en el Valle de Hebrón hace ya tiempo que no crecen los olivos, sino hongos maquillados con sangre indefensa.
Quizás sea el contemplar nuevamente el escandaloso parricidio a sangre fría ejercido por los mercados. Observar cómo, en lugar de tener miedo al miedo, nos valemos de él como coartada.
Se muestran mis ojos como platos al ver, con escrúpulo, cómo crece un sediento populismo, enarbolando la bandera de la razón.
El ojo por ojo como himno ideológico. Y así estamos: ciegos.
Ya lo dijo Cassandra: No somos más libres."
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