Los pequeños gestos producen grandes cambios.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Esto no es algo nuevo.

En un brevísimo periodo de tiempo parece que hemos cambiado radicalmente nuestra situación. De estar fenomenalmente, a estar en las últimas. Es la sensación que tienen las mayorías de las personas. "Con lo bien que estábamos..y de repente, ¡zas! todo se ve con malos ojos".
Pero lo cierto es que los frutos que ahora estamos recogiendo provienen de una cosecha lejana.
Todo comenzó en los años 80, donde se produjo una enorme polarización de las rentas, como consecuencia de la aplicación de políticas económicas de índole neoliberal. Ante esta situación, la masa salarial se va reduciendo (el salario-horario va descendiendo) y el trabajador ha de trabajar más horas para mantener el salario, y cuando esto ya no es suficiente para mantener el nivel de vida de la familia, se procede a integrar a la mujer en el mercado de trabajo. Cuando ni con estas se mantiene este nivel familiar, la familia se endeuda, teniendo como aval su vivienda, cuyo precio va aunmentando con el tiempo. Mas, cuando el crédito se estanca, la familia se ve indefensa. Al no tener dinero, la familia no demanda bienes, por lo que las empresas no pueden seguir produciendo bienes o servicios que luego no van a tener salida en el mercado, que no van a ser comprados. Y es aquí cuando se paraliza la actividad económica.

Por otro lado, frente a la reducción de los salarios, las rentas de capital han ido subiendo estrepitosamente. De ahí la polarización de las rentas, la clase de renta alta gana más, y la clase de renta baja gana menos.
Estas rentas de capital, decíamos, no se invierten en actividades productivas porque no hay suficiente demanda. ¿Dónde invertir entonces? En actividades especulativas, es decir, no productivas. La construcción es el ejemplo más claro. Así, los mercados especulativos van inflándose, se van creando "burbujas", que al final explotan. Como el caso de la construcción, nuevamente. Como consecuencia, todo lo invertido se pierde, quedando las rentas del capital, con los bancos a la cabeza, en una peliaguda situación. Al haber perdido tanto dinero, los bancos no conceden créditos como antaño.
Esto no hace sino acentural las crisis de escasez de demanda anteriormente citada.
¿Cuál es el siguiente movimiento? Acudir a "papá Estado".

En fin, que los bancos jugaron sus cartas y perdieron. Pero no pagaron. Pagamos todos.


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