Los pequeños gestos producen grandes cambios.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Felipe González: lengua de serpiente.

Felipe González declaró el lunes pasado por la noche en una recepción organizada por el embajador de México en Madrid, país que sufre en los últimos tiempos una lucha encarnizada contra el narcotráfico, que "Ningún país puede unilateralmente decidir la legalización sin un coste extraordinariamente grave para sus dirigentes, por ello sería necesario un acuerdo internacional que se cumpla entre todos", propuso González. "Si fuera sólo un país el que decidiera levantar la prohibición, habría un crecimiento en punta del consumo con un coste absolutamente inasumible para los dirigentes políticos".
Estas declaraciones perfilan el propósito de abrir un mercado visible de estupefacientes, es decir, que cualquier persona en cualquier establecimiento pudiera comprar su dosis. De esta manera se piensa que los mercados negros de la droga dejarían de tener sentido, ya que esta actividad estaría legalizada y en poder del Estado.
Los defensores de esta teoría ponen de ejemplo lo que aconteció con la Ley Seca de EEUU en la década de 1920, donde a partir de la ilegalización de las bebidas alcohólicas creció vertiginosamente el crimen organizado y las mafias. Esta situación se invirtió cuando se volvió a legalizar, desapareciendo, con ella, el crimen organizado.
En España, actualmente, la posesión y consumo de drogas está castigado con sanción administrativa, no penal. Es decir, nadie puede ir a la cárcel por consumir droga.

En fin, en mi opinión este tema es muy delicado y merece un largo y reflexivo estudio. Por un lado desaparecería el crimen organizado y los cárteres, pero se extendería el consumo y sus consecuencias hasta límites insospechados. Además, ¿no os parece una forma más de que el Estado saque tajada en momentos en los que lo está pasando mal económicamente? Es muy complicado.

De todas formas, de estas conclusiones se puede extraer una conclusión clara: Felipe González parece ser más valiente a plantear ciertos temas en estos tiempos que cuando fuera Presidente del Gobierno. El carismático y a la vez controvertido personaje que confundió el SÍ con el NO en la cuestión de entrada a la OTAN parece tener ahora las cosas mucho más claras. ¿Será cosa de la edad? ¿Será que ya no sufre tanto agobio?

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